Alexander partió para su investigación de su deseo de ser recitador de textos de Shakespeare y consiguió vencer sus dificultades guiado por este afán. Este dato ilustra el hecho de que la técnica Alexander se potencia con el deseo de alcanzar una maestría y superar las propias limitaciones. La motivación es el motor imprescindible de todo aprendizaje auténtico. La técnica Alexander sólo es un medio. Más que la consecución del objetivo mismo será importante seguir el impulso que nos motiva desde nuestro ser interno. En el caso de la música la motivación viene fácilmente dada por la vocación que mueve a todo artista en el desarrollo de su técnica.
Alexander observó que muchas personas se obsesionan con alcanzar un resultado inmediato, sacrificando la calidad del proceso. En música, esto puede traducirse en tocar una nota, una escala o una obra a cualquier costo.
La técnica propone prestar atención al modo en que se realiza una acción, considerando que la calidad del proceso influye directamente en el resultado artístico.
Aplicaciones en la práctica musical:
Mejora de la postura
Los músicos suelen adoptar posiciones prolongadas y, en algunos casos, asimétricas. Violinistas, violistas, guitarristas, pianistas y chelistas pueden desarrollar tensiones acumuladas debido a hábitos posturales poco eficientes.
La Técnica Alexander no impone una postura rígida ideal. En cambio, promueve una organización dinámica que permite adaptarse a las exigencias del instrumento sin generar tensiones innecesarias.
Optimización de la respiración
La respiración es fundamental para cantantes e instrumentistas de viento, pero también influye en pianistas, percusionistas y músicos de cuerda.
Cuando el cuello, la espalda o el torso están excesivamente tensos, la respiración puede volverse superficial y limitada. Al reducir interferencias musculares innecesarias, la Técnica Alexander favorece una respiración más libre y eficiente.
Prevención de lesiones
Las lesiones por sobreuso representan una preocupación importante en la formación y carrera profesional de los músicos. Tendinitis, dolor cervical, síndrome del túnel carpiano y otras afecciones pueden relacionarse con patrones repetitivos de tensión.
Diversos músicos utilizan la Técnica Alexander como complemento preventivo para desarrollar una mayor conciencia corporal y reducir esfuerzos innecesarios durante el estudio y la interpretación.
Manejo de la ansiedad escénica
La ansiedad antes de una actuación suele manifestarse mediante rigidez muscular, alteraciones respiratorias y pérdida de coordinación.
La práctica de la Técnica Alexander ayuda a reconocer estas respuestas automáticas y a responder de forma más consciente, facilitando una presencia escénica más equilibrada y una mayor capacidad de concentración.
Beneficios para diferentes músicos
Instrumentistas de cuerda
Los músicos de cuerda pueden mejorar la coordinación entre brazos, hombros y espalda, reduciendo tensiones asociadas al mantenimiento del instrumento y a movimientos repetitivos de alta precisión.
Pianistas
La técnica contribuye a desarrollar una relación más eficiente con el teclado, favoreciendo la libertad de movimiento de brazos y manos y evitando el exceso de esfuerzo en muñecas y dedos.
Cantantes
Para los cantantes, la coordinación entre respiración, fonación y postura resulta esencial. La Técnica Alexander puede ayudar a liberar tensiones que interfieren con la producción vocal y la proyección del sonido.
Instrumentistas de viento
Una organización corporal equilibrada facilita el control respiratorio, la resistencia física y la calidad de la emisión sonora.
La Técnica Alexander en la educación musical
La enseñanza musical tradicional suele centrarse en aspectos técnicos e interpretativos. La Técnica Alexander aporta una dimensión complementaria al ayudar a los estudiantes a comprender cómo utilizan su cuerpo mientras estudian, ensayan y actúan.
Esta integración favorece hábitos sostenibles que pueden acompañar al músico durante toda su carrera
TECNICA ALEXANDER Y DANZA
La Técnica Alexander
proporciona un profundo conocimiento del mapa corporal y fisiológico para el
movimiento y la acción. Dar a cada uno de los músculos el papel que le
corresponde evita movimientos con sobretensión o movimientos laxos por falta de
tono. trabaja a partir del sistema reflejo muscular que se desencadena al dejar
el peso a la gravedad.. El reflejo permite dirigir la acción coordinada con
eficacia y sin esfuerzo, con mejores resultados cuanto más conectado está ese
peso con la tierra. A través de sus manos y de indicaciones verbales de
atención y equilibrio el profesor da a su alumno referencia para permitir el
funcionamiento de este sistema.
Un movimiento conectado con
todas las zonas corporales como una unidad proporciona una amplitud del torso,
libertad en las costillas y ligereza en la respiración. A su vez un torso más
expandido se corresponde con una mayor conciencia del espacio exterior, y
cualquier movimiento que parta de esa calidad será más pleno, expresivo,
fluido, fácil y saludable.
El conocimiento profundo de
los mecanismos corporales que proporciona la técnica Alexander permite
reconocer y ampliar las posibilidades de expresión del cuerpo humano a través
de un código de eficiencia, salud y creatividad, abriendo puertas
frecuentemente cerradas por contracturas y hábitos inadecuados de uso.
Cualquier movimiento puede
ser realizado desde la información psico-fisica histórica, impregnada de las
tensiones generadas en respuesta a situaciones antiguas o desde una mirada
ecuánime de la situación o estímulo presente en el momento que invoca la puesta
en marcha de mecanismos de resolución libres de condicionamientos, y por tanto
de tensiones innecesarias. Aprender a invocar ese estado puede aprenderse y es
crucial para una expresión satisfactoria de cuerpo, mente y emoción.
Cuando un bailarín ya tiene
un bagaje en técnica Alexander y se encuentra en sus prácticas de danza,
identifica sin esfuerzo los momentos en los cuales puede evitar caer en los
hábitos que aprisionan los músculos y la expresión.
La técnica Alexander otorga
una experiencia práctica y consciente a la cual es posible acudir a voluntad, proporcionando no sólo un buen uso momentáneo
sino también una forma de prevención de lesiones y contracturas a largo plazo a
través de la guía de atención en la acción.
La intervención del profesor/a
de Técnica Alexander consiste en un contacto preciso y especializado a través
de las manos que comunica una nueva posibilidad cinestésica y de coordinación,
y/o en una guía verbal de acompañamiento desde la atención y la conciencia en
movimiento.
DE LA TÉCNICA ALEXANDER AL CONTACT
Los principios de no hacer, contacto sin tensión, y dirección de la atención en el movimiento, se alían en la técnica Alexander con el entendimiento de las bases fisiológicas de nuestra anatomía y corporalidad para facilitar un movimiento orgánico y fluido, en contacto con uno y con “lo otro”, sin distanciación ni invasión. Es en este sentido que la técnica Alexander se convierte en una herramienta de aprendizaje sencilla y muy eficaz para no entrar, o en su caso salir, de nudos de contacto corporales sean estos casuales, es decir propios de la danza, o de un sentir no respetuoso-invasivo.
De este modo al abrir la mirada desde el no hacer y escuchar la orientación orgánica del cuerpo en respuesta al sentir del momento, saldremos con facilidad de la frecuencia del encuentro no deseado, abriendo espacio y puerta a otros equilibrios, a otros sucesos. Si el nudo va más allá de la danza o esto no resultara suficiente necesitaremos ampliar esa atención aún más lejos haciéndolo visible a alguien que pueda acompañarlo.
Si estoy en una danza y siento que la otra se aleja o abre el encuentro y me siento como caer a un vacío es que estaba cayendome en ella. Si siento que el otro me cae a peso me alejo no tomo no empujo.
El contacto de nuestro
cuerpo con la tierra cuando nos movemos en equilibrio provoca una respuesta
neuromuscular que nos permite el equilibrio y la acción. Sin ese apoyo no
existiría la extensión y expansión de nuestra estructura corporal. Así sucede
con los astronautas que flotan dentro de la nave sin gravedad en el espacio. El
contacto con nuestras manos o con cualquier otra parte del cuerpo a un objeto
implica el mismo tipo de estímulo para nuestro sistema , si bien la respuesta
difiere en intensidad según si
dejamos el peso en ese contacto o no la organización del mapa corporal y de
atención en la respuesta es el mismo. Y también difiere esa intensidad según
cual sea la parte del cuerpo que hace contacto. Por otro lado la calidad de la respuesta también
difiere si hacemos contacto con otro cuerpo vivo. Sin embargo la respuesta
intra corporal, es decir , la manera en que el cuerpo espontáneamente debe
organizarse para que ese estímulo repercuta de modo orgánico, no varía en
función si el peso entregado o recibido es mayor o menor o si el contacto es
con el suelo, objetos o personas. Por ejemplo, nuestra respiración y la unidad
corporal buscan en cualquiera de los casos por igual la homeostasis, la es
decir, vuelta al orden original. La columna vertebral busca recuperar su
longitud y curvatura, las costillas su extensión contracción original etc.
Esa vuelta a la organización
o conexión original, al estado neutro, donde no hay nada que hacer o sostener
con esfuerzo, asegura el mantenimiento de la flexilbilidad en nuestra
estructura fisica y a menudo hablamos de las fascias para ilustrarlo. A otros
niveles podríamos hablar de la capacidad de estar en contacto con otra persona
sin menoscabar involuntariamente nuestra presencia, el contacto con nuestro
ser.
Ahora bien esa vuelta suele
estar obstaculizada por los movimientos hábituales repetitivos que generan
tensión y bloqueos deteriorando nuestra percepción de lo que es el estado de
reposo, razón por la cual necesitamos reaprender cuál es el itinerario
espontáneo que asegura esa homeostasis natural. El deterioro de la percepción
es clave y ahí es donde la Técnica Alexander incide. En un primer estadio es
muy necesaria una referencia externa, que no esté basada en la propia sensación
para permitir un nuevo patrón de movimiento. Y para ello necesitamos parar,
poner atención, y una vez identificado el camino de vuelta "a casa"
dejar que el movimiento ocurra, dar permiso, sin fuerza, con peso, a la
respuesta espontánea del cuerpo, que siempre será una que respete el orden
primario del organismo humano: cabeza libre para iniciar el movimiento y
columnna vertebral y extremidades conscientes para organizarse en consecuencia
a esa demanda de la cabeza. Este será la clave, junto a la apertura de la
mirada periférica en el uso de los ojos, para salir de cualquier situación de
"peligro" "desequilibrio", "nudo corporal" en la
danza con otro...etc de un modo ligero y fluido. En resumen: gravedad,
respuesta antigravitatoria organizada y atención a través de la mirada.
La mirada periférica va
asociada además a la atención al entorno, a otros estímulos imprevistos que
puedan llegar de otros danzantes y que requieran la ampliación del abanico de
la conciencia, sin por ello dejar de atender a la propia integridad y
equilibrio, al espacio disponible, a una situación de emergencia, en su caso al
público...etc.
Un caso clásico de estudio del "contact improvisation"es el
apoyo del peso al hacer figuras de levantamientos. Cuando un compañero bailarín
nos ofrece su estructura para apoyarnos son importantes dos cosas: una que la
estructura sea estable y fuerte y que el peso que se apoya sea bien distribuido
durante el contacto en todo momento para que la estructura base no pierda su
equilibrio y podamos sentirnos seguros en "volar" sobre él.
Un peso bien distribuido en todo momento quiere decir que en al subir a
la estructura no ejercemos ninguna presión si no que trasladamos nuestro peso sobre
nuestro propio apoyo en el suelo hasta que se da un contacto total de los dos
centros de equilibrio. Ahí dejar el peso no supone nuevo traslado ni presión,
sólo entrega, que será recibida sin esfuerzo si el compañero soporte está
igualmente trabajando en la atención de su equilibrio sobre sus puntos de apoyo
eficaces y por tanto sin esfuerzo ocasional. Es clave, como decíamos al
describir los principio de la Técnica Alexander anteriormente, la organización
desde la libertad de la cabeza, la longitud de la columna y la mirada abierta,
para no ejercer presión, saltar o colisionar sin escucha a la capacidad de
ambos de mantener una efectiva coordinación. Esta es una práctica que fortalece
tremendamente la espalda, la capacidad de atención y concentración y la
confianza en uno y en el apoyo externo. Por tanto también de la capacidad de
relacionarnos con otros y con el entorno, aspectos más allá de lo físico que
también generan y nutren la motivación a muchos de los practicantes del
"contact".
La capacidad de quedarse en quietud en una posición del tipo descrito
en el párrafo anterior, requiere de confianza en que "algo pasará"
que abra la figura y el peso de nuevo se reparta en dos centros de gravedad sin
perder cada uno la conexión con su equilibrio hasta estar de nuevo en dos
centros y de inmediato en alerta individual. Y esta es la semilla de la
improvisación. El poder esperar y confiar a la escucha de cualquier estímulo
que naturalmente decante una situación hacia otra sin prejuiciar lo que pasará
si no desde la escucha a una respuesta del momento.